Rumbo a Tokio (12) – Brasil y la atracción del relevo 4×100

La posta masculina 4×100 constituye uno de los eventos más excitantes del programa del atletismo olímpico. Y dada la gran tradición brasileña construida en las últimas décadas, junto a la calidad de su actual plantel de velocistas, hay expectativas por verlos nuevamente peleando en la zona de medallas. Aunque no será sencillo, ya que el panorama en esta especialidad se presenta muy competitivo. Principalmente porque Estados Unidos llega con su mejor plantel de los últimos tiempos, dispuesto a recuperar la supremacía en un relevo donde había sido dominador absoluto en los Juegos –ganó 15 de los 24 títulos disputados hasta ahora- pero donde no pudo triunfar en las últimas dos décadas, desde Sidney 2000.

El primer equipo sudamericano que llegó a una final olímpica del 4×100 fue la Argentina en Berlin (1936) cuando alcanzó un meritorio 4° puesto con 42s.2, en la misma carrera donde los estadounidenses establecieron el récord mundial de 39s.8, siendo así los primeros en quebrar la “barrera” de los 40 segundos. El remate de esa posta memorable lo hizo nada menos que Jesse Owens, quien así completó una de las hazañas más grandes de la historia olímpica con sus cuatro medallas de oro, tras ganar los 100 y 200 llanos individuales, y el salto en largo. Una hazaña que recién pudo emular Carl Lewis en Los Angeles (1984).

El equipo argentino formó allí con Juan Lavenás, Antonio Sande, Carlos Hofmeister y Clifford Beswick, y ya venía trabajando a lo largo de esa temporada. Uno de sus titulares era Antonio Fondevila (había igualado el récord sudamericano con 10s.4 pocos meses antes, pero un desgarro en las eliminatorias de los 200 metros lo dejó fuera de la posta, siendo reemplazado por Lavenás quien había alcanzado las semifinales de los 400 metros vallas, su especialidad).

El siguiente país sudamericano que se destacó en los primeros planos de la 4×100 fue Venezuela, como síntesis de su legendaria generación de sprinters de la década del 60. Los venezolanos lograron el 5° puesto en los Juegos de Roma (1960) con 40s.83 formando con Clide Bonas, Lloyd Murad, Emilio y Rafael Romero, en una carrera donde ganó Alemania con marca mundial de 39s.66. Es el único triunfo alemán en el historial, considerando que contaban allí con el campeón individual Armin Hary –autor del primer récord con 10s.0 manuales- y con el campeón de los 110 metros vallas, Martin Lauer, junto a Bernd Cullman y Walter Mahlendorf.

Cuatro años después, en los Juegos de Tokio, se asistió a una formidable demostración del campeón individual de los 100 metros, el estadounidense Bob Hayes, a quien le cronometraron  un parcial por debajo de los 9 segundos. Había recibido el testimonio en quinta posición y a 3 metros de los líderes (Francia y Polonia), pero los superó a todos para darle a Estados  Unidos un triunfo con 39s.0 manuales (39s.06 electrónicos) que también significaron el récord mundial. Venezuela nuevamente se ubicó entre los finaitas y quedó 6ª. con récord sudamericano de 39s.53, formando con Arquímedes Herrera, Lloyd Murad, Rafel Romero y Hortensio Fusil. Una vez más y como le sucediera en Roma, Venezuela tuvo que lamentar allí la ausencia de su estrella de los 100 metros, Horacio Esteves, a quien una lesión marginó de los Juegos, tras haber igualado el récord mundial con 10s.0 durante los selectivos de Caracas, dos meses antes.

A partir de la década del 80 comienza el gran trabajo de Brasil con sus velocistas, tanto en el plano individual como en la formación de sus relevos.

Desde entonces, las cuartetas de Brasil ya alcanzaron siete finales olímpicas –incluyendo tres medallas- y nueve finales en los Campeonatos Mundiales de Atletismo, donde también lograron dos medallas. Llevaron sus marcas a un nuevo standard de calidad, con cuatro registros por debajo de los 38 segundos y un récord sudamericano que fijaron en 37s.72  hace dos años, en el Mundial de Doha. En esa oportunidad, el equipo formó con Rodrigo Pereira do Nascimento, Vitor Hugo Silva Mourao dos Santos, Derick de Souza Silva y Paulo André Camilo de Oliveira: tres de ellos –la excepción es Vitor- integran el actual equipo para Tokio, donde seguramente el otro integrante será Felipe Bardi dos Santos, la gran figura del reciente Campeonato Sudamericano de Guayaquil.

Brasil alcanzó su primera final olímpica en los Juegos de Moscú (1980), ocupando el 8° puesto con 39s.54 y formando con Milton Costa de Castro, Nelson Rocha dos Santos, Katsuiko Nakaya y Altevir Gomes da Silva Junior. Este era el mejor sprinter sudamericano en aquel momento, mientras Nelson también se destacaba (es el padre, además, de otra destacada velocista). Nakaya, por su parte, se convirtió en uno de los líderes de la formación de velocistas y equipos de relevos de Brasil e integra el staff técnico de la CBAT.

En aquellos Juegos, boicoteados por Estados Unidos y otros países occidentales, el relevo corto fue ganado por la ex Unión Soviética con 38s.26.

Cuatro años más tarde, en Los Angeles, Nelson y Katsuiko aún seguían activos e integraron el relevo que repitió su octavo puesto con 39s40, contando con Arnaldo de Oliveira y Paulo Roberto Correia.. Estados Unidos recuperó su corona con 37s.83 y fue allí donde Carl Lewis alcanzó su cuarta dorada de los Juegos, emulando a Owens, en un parcial que se le cronometró en 8s.94.

En aquella década y buena parte de la siguiente, el atletismo brasileño disfrutó de la gran campaña de Robson Caetano da Silva, convertido en el mejor sprinter de la historia sudamericana  y cuyo récord en los 100 metros llanos (10s.00 en 1988) aún permanece imbatido. Robson estuvo en Los Angeles 84, pero no fue incluido en la posta. Tuvo su desquite cuatro años más tarde, en Seúl, alcanzando la medalla de bronce en los 200 metros llanos y también, la final de los 100 metros, aquella memorable carrera Ben Johnson-Carl Lewis.

Pero, con los relevos, Brasil recién volvió a la final olímpica en Atlanta 96, consiguiendo su primera medalla (bronce) con 38s41. Formó con Arnaldo de Oliveira, Robson, Edson Luciano Ribeiro y André Domingo da Silva, en una carrera que los canadienses –apuntalados por el campeón individual  Donovan Bailey- ganaron en 37s.69.

Cuatro años más tarde, en los Juegos celebrados en Sidney, triunfó EE.UU. –que contaba con Maurice Greene- en 37s.61 y allí Brasil produjo otra actuación histórica: medalla de plata con 37s.90, siendo así el primer “sub 38s” de nuestro atletismo. La cuarteta se integró con Vicente Lenilson de Lima, Edson Luciano Ribeiro, André Domingos da Silva y Claudinei Quirino da Silva, quien venía de consagrarse subcampeón mundial de los 200 llanos en la temporada anterior, en Sevilla.

Tres de aquellos atletas (Vicente, Edson y André) se mantuvieron para los Juegos siguientes, en Atenas, donde Claudio Roberto Sousa reemplazó a Claudinei: octavo puesto con 38s.67, en una carrera ganada por los británicos con 38s.07. Fue el primer triunfo de Gran Bretaña en casi un siglo –el anterior había sido en 1912- ya que se les había “escapado” el de París 1924, en aquella época tan recordada por la película Carrozas de Fuego.

Los Juegos de Beijing 2008 le depararon a Brasil su tercera medalla olímpica en el relevo 4×100, esta vez el bronce con 38s.24. Aunque llegó con “varios años de retraso”. Sucede que recién en 2016, tras un largo proceso, se procedió a la descalificación del campeón (Jamaica, 37s.10) al verificarse la violación a las normas del dóping por parte de uno de sus integrantes, Nesta Carter. Esa descalificación privó al gran Usain Bolt de completar sus nueve doradas en sus maravillosas participaciones en los Juegos (fue campeón de 100, 200 y 4×100 en 2012 y 2016, y ganó las individuales en 2008).

Brasil presentó en aquellos Juegos a Vicente Lenilson de Lima, Sandro Rodrigues Viana, Bruno Lins Tenorio de Barros y José Carlos Gomes Moreira, escoltando en la clasificación ya definitiva a Trinidad-Tobago (38s06) y Japón (38s15).

También como  local, en Rio 2016, Brasil alcanzó la condición de finalista, logrando el sexto puesto con 38s41 (Ricardo de Souza, Vitor Hugo Silva Mourao dos Santos, Bruno Lins y Jorge Henrique da Costa Vides). Jamaica venció allí con 37s.27, presentando un plantel de auténticos astros: Asafa Powell, Yohan Blake, Nickel Ashmeade y Bolt.

A este magnífico historial olímpico, hay que agregar las numerosas conquistas brasileñas a nivel sudamericano, iberoamericano y panamericano. Y el título en el Mundial de Relevos de Yokohama 2019, dnde Rodrigo Pereira do Nascimento, Jorge Henrique da Costa Vides, Derick de Souza Silva y Aldemir Gomes da Silva marcaron 38s.05. También, como citábamos, las nueve finales mundialistas con dos medallas (bronce en Sevilla 1999 y  plata en París 2003, aquí con el mismo equipo que alcanzó la final olímpica un año después en Atenas).

La llamada “generación del 98” –Paulo André, Derick y Felipe Bardi- apuntala las ilusiones brasileñas, junto al campeón sudamericano 2019, Rodrigo Pereira do Nascimento. Todos ya corrieron por debajo de 10s.10 y ambicionan mejorar, también, la plusmarca de Robson, sólo falta la oportunidad. Como equipo vienen trabajando desde hace tiempo. No la tendrán difícil en el Estadio Olímpico ante el renovado poderío USA, pero también la tradición de otros equipos (Canadá, Gran Bretaña por ejemplo, mientras Jamaica ya no luce tan fuerte desde la salida de Bolt) y la aparición de nuevas fuerzas en los últimos tiempos (Sudáfrica, Japón, China, por ejemplo).

 

 

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