Reivindicación: Jim Thorpe, campeón olímpico del penta y deca 1912

Por STEVE WILSON / W.A.

Más de un siglo después, el gran atleta nativo americano Jim Thorpe ha sido reincorporado como el único campeón de los eventos de pentatlón y decatlón en los Juegos Olímpicos de Estocolmo de 1912.

El Comité Olímpico Internacional anunció hoy (15) que Thorpe sería reconocido como el único medallista de oro, en lugar de co-ganador, de ambos eventos multidisciplinarios. La decisión se tomó en el 110 aniversario de la victoria de Thorpe en el decatlón.

Thorpe, un miembro de Sac and Fox Nation que nació Wa-tho-huck, o Bright Path, ganó ambos eventos en Estocolmo de manera dominante. El rey Gustavo V de Suecia le entregó las medallas de oro y le dijo: “Usted, señor, es el atleta más grande del mundo”. Thorpe respondió: «Gracias, rey».

Pero, unos meses más tarde, en 1913, Thorpe fue despojado de las medallas y eliminado de los libros de récords después de que se revelara que anteriormente había jugado béisbol de ligas menores, una violación de las estrictas reglas de amateurismo de la época.

Si bien el COI restauró las victorias de Thorpe y entregó réplicas de medallas póstumamente a su familia en 1983, solo lo reconoció como co-ganador de los eventos, dejando que sus títulos se compartieran con los dos atletas que habían sido elevados al primer lugar después de su descalificación. 

Ahora, Thorpe figurará como el único medallista de oro, mientras que Ferdinand Bie de Noruega (pentatlón) y Hugo Wielander de Suecia (decatlón) pasarán a las medallas de plata. James Donahue de los Estados Unidos y Frank Lukeman de Canadá mantendrán las medallas de plata y bronce que recibieron cuando se modificaron los resultados en 1913. Lo mismo se aplicará a los suecos Charles Lomberg (plata) y Gosta Holmer (bronce) en el decatlón.

La medida se produjo después de una campaña del grupo de defensa Bright Path, con el apoyo de Anita DeFrantz, miembro senior del COI de EE. UU., para enmendarse por completo al coronar a Thorpe como el campeón absoluto en ambos eventos. En un artículo de opinión en el Washington Post el año pasado, DeFrantz describió la descalificación de Thorpe como «uno de los errores judiciales más atroces en la historia del deporte» y «un episodio doloroso de intolerancia de principios del siglo XX».

“Agradecemos el hecho de que, gracias al gran compromiso de Bright Path Strong, se haya podido encontrar una solución”, dijo el presidente del COI, Thomas Bach. “Esta es una situación excepcional y única, que ha sido abordada con un extraordinario gesto de juego limpio por parte de los Comités Olímpicos Nacionales involucrados”.

En julio del año pasado, Thorpe recibiói la plaqueta del Patrimonio Mundial del Atletismo en la categoría póstuma de Leyenda.

La placa se inauguró este año en el estadio olímpico de Estocolmo y permanecerá en exhibición pública permanente.

Thorpe fue una estrella legendaria de todos los deportes en la Escuela Industrial India de Carlisle en Carlisle, Pensilvania, sobresaliendo en fútbol y atletismo. 

En Estocolmo, ganó fácilmente el pentatlón al terminar primero en cuatro de los cinco eventos y estableció un récord mundial de 8412 puntos en el decatlón, superando a Wieslander por casi 400 puntos. También terminó empatado en cuarto lugar en salto de altura individual y séptimo en salto de longitud. 

Thorpe fue aclamado como una estrella internacional y él y sus compañeros de equipo recibieron un desfile de teletipos en Broadway en la ciudad de Nueva York a su regreso de Estocolmo.

En enero de 1913, un periódico de Massachusetts informó que Thorpe había jugado béisbol semiprofesional en Carolina del Norte en 1909 y 1910. Recibía una paga exigua de unos pocos dólares a la semana. 

El informe llevó a los funcionarios estadounidenses de la Unión Atlética Amateur a exigir que se revocara el estatus de aficionado y las victorias olímpicas de Thorpe. Fue declarado profesional retroactivamente y el COI le retiró títulos, récords y trofeos. 

Thorpe se labró una ilustre carrera en las ligas mayores de béisbol y fútbol profesional. Todavía es considerado por muchos como el mejor atleta en la historia del deporte moderno. Thorpe fue nombrado el mejor atleta de la primera mitad del siglo XX por The Associated Press y fue incluido en el Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional en 1963. Murió en 1953 a la edad de 64 años.

Luego de una campaña de su familia y seguidores, el COI aprobó la restauración de los títulos de Thorpe en 1982. En enero de 1983, se entregaron medallas conmemorativas a dos de los hijos de Thorpe en una ceremonia en Los Ángeles. 

Para los partidarios de Thorpe, la medida solo hizo enmiendas parciales. No descansarían hasta que los libros de récords mostraran que él era el campeón absoluto.

El COI dijo que el Comité Olímpico Sueco y los familiares sobrevivientes de Wieslander confirmaron que nunca había aceptado la medalla de oro de decatlón que se le había asignado y siempre creyó que Thorpe era el único medallista de oro legítimo. El Comité Olímpico Noruego también declaró que Thorpe, no Bie, debería ser el medallista de oro en pentatlón.

 

LA LEYENDA DE JIM THORPE

(del libro «El Mundo de los Super Atletas» – por Eduardo Biscayart/Néstor Calixto/Luis Vinker – Biblioteca Digital de Atletismo  Sudamericano)

 

Recién a fines de 1982, y cuando ya habían pasado siete décadas de los Juegos Olímpicos de Estocolmo –que coincidieron con la fundación de la Federación Inter­nacional de Atletismo (hoy World Athletics)- el Comité Olímpico Internacional hizo justicia y rehabilitó al primero de los campeones del decathlon, el estadounidense Jim Thorpe. Fue un reconocimiento que llegó tarde, Thorpe había muerto mucho antes, en 1953, después de sufrir un cáncer en el labio y un infarto. Y lamentando a lo largo de su vida el despojo que le habían causado por el “puritanismo” de co­mienzos de siglo.

Thorpe, proveniente de una reserva india de Oklahoma, había viajado con el equipo olímpico en el buque “Finlandia”, donde pudieron entrenar sobre una impro­visada pista de corcho. Ya en los Juegos, su rendimiento fue directamente sensa­cional.

El 7 de julio obtuvo la medalla de oro del pentathlon, tras quedar primero en cuatro de las cinco pruebas, sólo se le escapó la de jabalina. Marcó 7.07 metros en salto en largo, 46.71 en jabalina, 22s.9 en 200 metros, 35.57 en disco y 4m44s8 en los 1500 metros. La medalla de plata fue para el noruego Ferdinand Bie, muy lejos, mientras que en el quinto puesto terminó otro norteamericano, Avery Brundage, luego presidente del Comité Olímpico de su país y del COI. El Zar Nicolás, de Rusia, premió a los medallistas.

Al día siguiente, Thorpe participó en la individual del salto en alto, ocupando el cuarto puesto con 1.87 m. y también lo hizo el 13 de julio en salto en largo, donde quedó 7° con 6.89 m. Ese mismo día comenzaba el primer decathlon de la historia de los Juegos que, a diferencia de lo establecido posteriormente, abarcó tres jorna­das.

Thorpe nunca había competido en un decathlon –en realidad, hubo muy pocos lo hicieron antes de esos Juegos- y tampoco volvería a hacerlo después. Pero fue suficiente con lo ocurrido allí para que se ganara un sitio trascendente en la historia atlética.

Las pruebas de 100, largo y bala se disputaron el primer día, siguieron con alto, 400, vallas y disco en la jornada del 14 de julio (cuando ya Thorpe había acumulado una abrumadora ventaja) y terminaron el 15 con garrocha, jabalina y 1500. Thorpe prácticamente no tenía experiencia en pruebas como garrocha y jabalina, que ape­nas había entrenado.

También en aquellos Juegos de Estocolmo se estableció la primera tabla de puntaje oficial para el decathlon (asignaba 1.000 puntos a marcas equivalentes a los récords mundiales) y Thorpe terminó con 8.412,955, con casi 700 de ventaja sobre el sueco Hugo Wieslander (7.724,495).

Usted es el atleta más grande del mundo”, le expresó el Rey Gustavo V, de Sue­cia, al colocarle la medalla dorada, recibiendo una sencilla respuesta: “Gracias, Rey”.

El puntaje final de Thorpe era muy superior a los de las primeras competencias conocidas del deca: los 7.414,555 puntos de su compatriota Austin Menaul, en mayo de ese año en Evanston, o los 7.244 de Wieslander en las eliminatorias sue­cas, tres semanas antes de los Juegos.

Si consideramos la tabla actual, Thorpe acumuló 6.564 puntos, un registro que le hubiera permitido alcanzar el podio olímpico hasta en los Juegos de Londres, en 1948.

Al retornar a su país, el tradicional desfile multitudinario de recibimiento en Nue­va York también lo tuvo como protagonista. “Escuchaba a tanta gente gritando mi nombre, no era consciente que una persona pudiera tener tantos amigos”, contó.

Pero aquella gloria se desvaneció enseguida. Revelaron que Thorpe había actua­do como “profesional” en competencias menores de béisbol, a fines de la década anterior y el Comité Olímpico Internacional que presidía Pierre de Coubertin fue inflexible: le quitaron las medallas y lo borraron de todas las listas.

En realidad, cobró un viático de 25 dólares semanales durante unos pocos me­ses, en competencias menores de verano en Carolina del Sur. Cuando presentó su alegato, ni lo atendieron. “Espero que seré perdonado, no sabía que eso estaba mal hecho, no conocía las cosas del mundo”, justificó. Se sabía que varios de los inte­grantes de las formaciones olímpicas estadounidenses hacían lo mismo –cobrar algún viático que les compensara gastos- pero lo hacían bajo otros nombres, una trampa en la que Thorpe ni siquiera pensó. Y no hay duda que hubo un trasfondo de racismo en la medida: Jim Thorpe era de origen indio. Y las comunidades indias recién accedieron a la nacionalidad plena de Estados Unidos desde 1924. Avery Brundage, aquel que terminó 5° en el pentathlon de Estocolmo y abandonó el deca, se convirtió décadas después en el más poderoso dirigente del olimpismo mundial y no movió un pelo a favor de Thorpe. Al contrario del sueco Wieslander quien siem­pre consideró que aquella descalificación fue injusta y que Thorpe era el verdadero campeón.

Los orígenes de James Francis Thorpe, tal como fue inscripto oficialmente en el equipo estadounidense, son imprecisos y se pierden en cierta leyenda. Habría naci­do en 1888, pero la fecha que se indica con más frecuencia es 28 de mayo de 1887 en el condado de Lincoln, en una reserva india de Oklahoma. Su madre –hija de un francés y una india de la tribu Potawatomi- lo llamó “Wa-To-Huk”, cuya traducción textual sería “camino iluminado por un gran resplandor”, simplificado popularmente como “sendero brillante”. El padre era hijo de un irlandés y una india, de la tribu de los Sac and Fox, con la que más habitualmente se vinculó a Jim.

Quedó huérfano de madre a los doce años y de padre, a los 16. Pero fue éste quien ejerció una decisiva influencia en su formación: desde chico, Jim Thorpe se habituó a las largas recorridas, la caza y la doma de potros, adquiriendo una llama­tiva fortaleza física. También fue su padre el que incentivó su educación, primero en el Instituto Haskell, un internado indio en Lawrence, Kansas, y luego en el colegio de Carlisle, Pennsylvania, donde Thorpe se convirtió en una gran figura deportiva. Allí jugaba béisbol, lacrosse y fútbol americano, y llegó casualmente al atletismo cuando venció en una prueba de salto en alto a todos los especialistas locales. Glenn “Pop” Warner, un mítico entrenador, polivalente de esos tiempos fundaciona­les del deporte, fue su guía desde entonces.

En las vísperas olímpicas de 1912, Thorpe era tan versátil que podía competir en velocidad, saltos o lanzamientos, hasta que finalmente decidieron que optara por las combinadas, con el resultado ya conocido.

Una vez descalificado, y con una amargura personal que no se le borraría nunca, hizo una carrera relativamente regular en los deportes profesionales. Jugó durante algunas temporadas en la liga profesional de béisbol y en fútbol americano, de­porte que dejó recién pasado los 40 años, después de pasar por seis equipos sin

demasiado suceso. En el medio, alternó con un equipo de básquetbol pero sólo a nivel de exhibición.

Sus ganancias fueron mínimas pero, sin caer en la pobreza, después tuvo que trabajar en distintos oficios: portero, guardia de seguridad, extra de películas. Se­gún una de sus ocho hijas, alguna vez lo encontraron cavando zanjas para ganarse un sueldo en California. En sus últimos tiempos, vivía en una casa rodante, en Cali­fornia. Su vida fue llevada al cine nada menos que por Michael Curtiz, el director de Casablanca, en “El hombre de bronce”, una película de comienzos de los 50 donde el rol de Thorpe lo asumió Burt Lancaster.

Thorpe murió el 28 de marzo de 1953 en Lomita, California.

La reivindicación oficial por parte del COI llegó bajo la presidencia de Juan An­tonio Samaranch. Y en una ceremonia en Lausana le devolvieron las medallas del pentathlon y decathlon a sus descendientes. Desde ese momento, en las listas oficiales, Jim Thorpe figuraba como campeón olímpico del deca junto a Wieslander.