La final masculina de los 60 metros en el World Indoor Championships Nanjing 2025 prometía emoción, y cumplió con creces. Ocho velocistas, apenas 6,5 segundos de esfuerzo y un margen mínimo para el error: así se definía el campeón mundial bajo techo.
Ronnie Baker, bronce en 2018 y tercer hombre más rápido de la historia en esta distancia, llegaba como uno de los grandes nombres. Lachlan Kennedy, el australiano más veloz del año al aire libre, afrontaba su primera final global. Akani Simbine, tras seis cuartos y quintos puestos en grandes citas al aire libre, buscaba por fin una medalla individual. También destacaban Eloy Benítez, que sorprendió con un récord nacional de 6.49, y Jeremiah Azou, campeón europeo indoor, decidido a seguir la estela de los grandes británicos de la velocidad.
La salida fue explosiva. Azou reaccionó con fuerza por el lado izquierdo, mientras Kennedy avanzaba con potencia desde la calle dos. La llegada fue tan ajustada que resultó imposible distinguir al ganador a simple vista. Finalmente, el veredicto confirmó que Jeremiah Azou se imponía con 6.49, igualando su mejor marca personal y superando a Kennedy por apenas una centésima de segundo. El australiano logró la plata —la primera medalla de su país en esta prueba— y Akani Simbine se colgó el bronce, consiguiendo al fin su ansiada presea individual en un campeonato global.
La carrera también dejó momentos dramáticos. Eloy Benítez sufrió problemas físicos tras la salida y cayó a mitad de prueba. Ronnie Baker, cuando parecía luchar por el podio, se frenó a escasos metros de la meta, visiblemente afectado, dejando escapar una oportunidad dorada.
Para Azou, 2025 ya es inolvidable. Reciente padre y campeón europeo bajo techo, ahora suma el título mundial indoor. El galés, que decidió regresar a su tierra para entrenar con su antiguo técnico y rodearse de su entorno familiar, demostró una serenidad admirable en medio del caos. Mantuvo la concentración hasta la línea de meta, ajeno a lo que ocurría a ambos lados.
El podio reflejó la diversidad del atletismo global: Europa (Gran Bretaña), Oceanía (Australia) y África (Sudáfrica). Tres continentes, tres historias distintas y un desenlace vibrante que cerró una jornada memorable en Nanjing 2025.
























