Este reportaje gira en torno a Femke Bol, doble campeona mundial en los 400 metros con vallas y plusmarquista mundial en pista cubierta en los 400 metros lisos. Tras batir su propio récord del mundo bajo techo, decidió ampliar su palmarés asumiendo un nuevo reto: subir a los 800 metros.
Considerada una de las atletas más electrizantes del panorama actual y una de las pocas que han trascendido los límites de una sola prueba, Bol ha construido una trayectoria memorable. Desde el bronce en Tokio hasta la plata en Eugene, llegó a una temporada en la que se mantuvo invicta en los 400 metros con vallas, convirtiéndose en la mujer más rápida del año. Nunca antes había afrontado una final como favorita tan clara al oro mundial.
En el Campeonato del Mundo, el estadio aguardaba su momento. Aunque la carrera comenzó con salidas agresivas de sus rivales, Bol mantuvo la compostura. Sin perder ninguna prueba en toda la temporada, fue recortando terreno con autoridad. Ante una grada repleta de aficionados neerlandeses, desplegó su mejor versión. Tras una caída en la primera jornada, supo rehacerse como las grandes campeonas. Aquella noche fue su consagración: después del bronce olímpico y la plata mundial, el oro por fin llegó en Hungría con una actuación sobresaliente.
Dos años y unos Juegos Olímpicos más tarde, el Mundial regresó a Tokio. Esta vez, Bol no perseguía el título, sino que lo defendía. Con un nuevo patrón de zancada diseñado para potenciar su pierna izquierda, dominó la final con solvencia. Las estadounidenses intentaron inquietarla, pero en la última valla abrió una brecha decisiva. Revalidó el oro con 51.55 (redondeado a 51.54 como mejor marca mundial del año), convirtiéndose en múltiple campeona mundial y en la primera mujer desde Susanna Haneova en lograrlo.
En 2024, decidió explorar los 400 metros lisos sin vallas. Arrasó en la temporada indoor, permaneciendo invicta y firmando los mejores registros del mundo ese año. Sin embargo, fue en el Mundial Indoor de Glasgow donde alcanzó otro hito histórico. Con una carrera impecable, no solo ganó el oro, sino que destrozó su propio récord mundial bajo techo. Parecía flotar sobre la pista mientras el público asistía a un momento irrepetible: historia para Países Bajos y un nuevo récord del mundo.
Con títulos tanto en 400 metros con vallas como en 400 metros lisos, en octubre de 2025 anunció un desafío inesperado: competir en los 800 metros. A sus 25 años, ya había conquistado todas las medallas posibles en su especialidad, cambiando el panorama europeo del 400. Ahora buscaba ampliar horizontes. Reconoció que sería un cambio profundo: pasar de correr en calle propia y con control absoluto a una prueba más táctica e impredecible. Aunque su resistencia siempre fue notable para una cuatrocentista, aún no alcanzaba el nivel típico de una ochocentista. Por ello, incrementó el volumen semanal de kilómetros sin descuidar la velocidad ni la fuerza, con el objetivo a largo plazo de alcanzar en los 800 el mismo nivel que logró en los 400 vallas.
Su debut en los 800 metros llegó en febrero de 2026, en el Campeonato de Europa. Desde el inicio mostró una sorprendente soltura. Pasó el primer tramo en torno a los 57 segundos y alcanzó la campana cerca de 1:28, manteniendo una zancada relajada. La incógnita era cómo respondería en el último tramo, territorio desconocido para ella. Sin embargo, gestionó el esfuerzo con serenidad y cruzó la meta en 1:59.05, una marca excelente para su estreno.
Así comenzó un nuevo capítulo en la carrera de Femke Bol: una transición ambiciosa que promete seguir ampliando su legado en el atletismo internacional.

Fuente: https://www.youtube.com/@WorldAthletics























