El atletismo está de duelo por Luis Chocho

Por RUBEN AGUILERA

El atletismo mundial está de duelo. A los 64 años falleció víctima del Covid 19 Luis Antonio Chocho San Martín. Había nacido el 15 de febrero de 1957 en Santa Isabel un cantón occidental de la provincia de Azuay, Ecuador. Fue uno de los entrenadores más afamados que dio la marcha universal, digno de ser ubicado en el panteón de los grandes junto al inolvidable Jerzy Hausleber. Lo conocí en noviembre de 1984 en Bucaramanga cuando en esa ciudad colombiana se realizó la I Copa Panamericana de Marcha Atlética y concurrí como árbitro y previamente dicte un seminario de marcha atlética y otro para periodistas. Allí él compitió en los 20 Km donde arribó en la 24º ubicación y fue sexto con el equipo de Ecuador. Fue el gran responsable de la grandiosa evolución de la marcha ecuatoriana que mediante su influjo creció de una manera exponencial con el tiempo. Ayudado por la calidad dirigencial primero de Jacobo Bucaram Ortiz y posteriormente del recordado Fausto Mendoza Cajas pudo desplegar todo su talento en el descubrimiento y posterior desarrollo del potencial de cientos de deportistas ecuatorianos. Si bien su mayor exponente fue Jefferson Leonardo Pérez Quesada, múltiple campeón olímpico y mundial y el marchista más técnico de la historia –a quién descubrió en 1988- supo dejar además un importante legado de grandes figuras internacionales. Con “Lucho” tuve la suerte de compartir numerosas jornadas y ser el testigo de grandes gestas de sus alumnos más aventajados como los campeones panamericanos Andrés Chocho en Toronto 2015 y Claudio Villanueva en Lima 2019, el ganador de la copa panamericana 2005 Rolando Saquipay y de otras figuras como Miriam Ramón, Paola Pérez, Johana Ordóñez, Mauricio Arteaga, Daniel Pimtado, Joel Villavicencio, Karla Jaramillo para citar sólo algunos sin olvidar a Byron Piedra el destacado mediofondista. Tuve una larga amistad con Luis que se traducía en un abrazo fraterno cada vez que nos encontrábamos en un escenario deportivo en algún lugar del mundo. Me vienen a la memoria citas olímpicas y mundiales, pero también aquellas inolvidables cruzadas de las Semanas internacionales de la caminata en aquellos añorados años de las visitas a México.

En 1998 estuvo en mi ciudad para dar un curso de marcha, fue para diciembre en que aprovechamos a invitarlo a nuestra fiesta máxima el Lobo de Mar al deporte y la cultura donde me acompañó al recibir la distinción como periodista.. Al día siguiente con mi esposa Marta lo llevamos a recorrer Mar del Plata y nos allegamos también hasta la vecina Miramar. También estuvo en mi casa compartiendo una comida. Por algún lugar estarán aquellas fotos de momentos de felicidad. Nos vimos muchas veces en su Cuenca, terruño por adopción al que había llegado a los once años. Allá formó un bastión que su ciudad reconoció siempre con aquel circuito en una plaza donde poder entrenar alejados del peligro de las rutas. Allí donde compartimos muchas veces un paseo, una comida, una copa de aquel Zhumir que en un tiempo patrocinó sus equipos. Una ciudad donde creó un club deportivo que lleva su nombre y una escuela de marcha que es un ejemplo para el mundo. Jefferson Pérez, con el que en algún momento estuvo distanciado, expresó hace minutos “le tendremos infinita gratitud, infinito recuerdo”, y ello es en definitiva lo que quedará de su legado y contribución a que cientos de jóvenes tuvieran en el deporte su medio de contención en la vida .Hace muy poco en el 2019 la Confederación Sudamericana de Atletismo le había otorgado la condecoración al mérito como Maestro del Deporte en reconocimiento a casi medio siglo de trayectoria. Luis Antonio Chocho San Martín era licenciado en cultura física y ciudadano del mundo, ese que hoy lo llora ante su irreparable pérdida. Adiós amigo del deporte, descansa en paz junto a todos aquellos que nos precedieron y compartieron los mejores años de nuestras vidas.