Adiós a otro grande del atletismo sudamericano: Rafael Romero

La noticia se difundió rápidamente por las redes sociales este domingo 15 de agosto y también llegó el comunicado de la Federación Venezolana de Atletismo: “Es con el corazón lleno de pena, que informamos la muerte del gran atleta Rafael Romero”. El popular “Rafo”, una de las figuras históricas del atletismo venezolano y sudamericano, tenía 83 años y sufría un cáncer de hígado. Hace pocas semanas, se le había homenajeado en su país con la realización del Campeonato Nacional u23 en Barquisimeto, que llevó su nombre.

Rafael Romero fue recordman sudamericano de los 100 y 200 metros llanos, integró aquella legendaria generación de sprinters venezolanos de la década del 60 que alcanzó en dos oportunidades la final olímpica del relevo 4×100 y también le dio a su país los mayores logros en todas las competencias de su época (Panamericanos, Centroamericanos, Iberoamericanos, Sudamericanos y Bolivarianos), dejando siempre su sello de coraje, calidad y humanidad.

Nacido el 24 de marzo de 1938 en Mene Grande, estado de Zulia, “Rafo” Romero era hijo de uno de los pioneros del atletismo de su país, José Encarnación “Pachencho” Romero, quien –tras destacarse en béisbol y futbol- consiguió para Venezuela el título de lanzamiento de jabalina en los Juegos Bolivarianos de 1947, en Lima. Por su campaña deportiva y su labor como formador, el Estadio Olímpico de Maracaibo lleva el nombre de “Pachencho” Romero. Isabel Sandrea, la mamá de Rafo, era hijo de un trabajador petrolero que participó en la perforación del Zumaque I, primer pozo comercial de la industria petrolera venezolana.

Bautizado como Rafael Eusebio Romero Sandrea, estudió de primero a cuarto grado en la escuela Andrés Bello de su localidad natal, cursó 5° en el Colegio “Los dos Caminos” en Caracas y sexto, en la Andrés Bello, iniciando el bachillerato –en septiembre de 1953- en el Liceo Simón Bolívar en Mene Grande. Según escribió César Eulogio Prieto “Rafael se inició como atleta en marzo de 1953 en el Estadio Misoa –hoy “Pachencho”  Romero- en los Juegos Escolares. Y en abril del año siguiente debutó en competencias oficiales representando a Lagunillas en los XV Juegos Deportivos Shell en la Concepción, ocupando el cuarto lugar en los 100 metros planos, ganados por el gran velocista del momento Clide Bonas Simons”.

Rafael Romero se destacó rápidamente en los primeros planos del atletismo de su país y con apenas 18 años integró el equipo en los Juegos Olímpicos de Melbourne (1956), anticipando las que serían sus inolvidables actuaciones en ese acontecimiento, tanto en Roma (1960) como en Tokio (1964). En la capital italiana, Romero llegó a cuartos de final, tanto en 100 como 200 metros y con el relevo, Venezuela logró el 5° puesto en la final con 40s.83, formando con Bonas, Lloyd Murad, Emilio y Rafael Romero, y sin poder contar con otra de sus figuras, el semifinalista individual Horacio Estéves, quien se lesionó. Cuatro años más tarde, en Tokio, se repitió la gesta y Venezuela logró el 6° lugar con 39s.53, formando con Arquímedes Herrera, Lloyd Murad, el “Rafo” Romero y Hortensio Fusil, mientras Esteves –quien venía de igualar el récord mundial con 10s.0- no pudo asistir debido a un desgarro.

Esa final es lo más grande que como atleta me ha pasado. Primero, porque venía de una lesión en la rodilla y la gente y los médicos decían que ya Rafael no caminaría más. Luego, porque estoy seguro de que si Horacio (Esteves) no se lesiona nosotros (el equipo de relevo 4×100) hubiéramos logrado medalla. Se nos fue una medalla segura. ¡Qué vaina!”, le contó a Ozzie Zea, quien así lo recordó en estos días.  Zea escribió que Rafo “mostraba eterno agradecimiento al doctor José Domingo Martínez Morales, por reconstruir meniscos y ligamentos de su rodilla izquierda. ‘Se encargó personalmente de mi rehabilitación y entrenamiento sistemático, junto al profesor Ladislao Lazar´, evocaba este inigualable dicharachero, sibarita, buena copa, bailador y dueño de una absoluta seguridad en su voz y sus acciones.”

A pocas semanas de aquella finalísima con el relevo en los Juegos Olímpicos de Roma, Rafael Romero alcanzó su primer gran suceso individual en Santiago de Chile. Fue en la inauguración de los Campeonatos Iberoamericanos –llamados “Juegos” en aquel momento- donde ganó los 100 metros con1 0s.3, aventajando por una décima a su compañero Estéves, y luego se impuso en 200 con 20s.8, igualando el récord sudamericano del brasileño, y anterior finalista olímpico de esa prueba, José Telles da Conceicao. Los venezolanos, por supuesto, también dominaron el relevo corto (Esteves, Murad, Emilio y Rafael Romero), como tantas veces lo hicieron, con un registro de 40s.3.

La temporada siguiente arrancó muy bien para Romero, al igualar el tope sudamericano de los 100 metros (10s.2 por entonces), también en poder de Telles da Conceicao. Fue el 23 de marzo en Caracas. El Campeonato Sudamericano en Lima era uno de los principales compromisos de la temporada, pero allí los nombres dominantes fueron Arquímedes Herrera (10.6 en 100) y Esteves (21.3 en 200), quedando Romero 4° y 6° respectivamente, y contribuyendo luego a los triunfos en los relevos 4x100y 4×400. También lo hizo a fines de temporada en los Juegos Bolivarianos de Barranquilla con ambos relevos, pero llegando al podio en las individuales (campeón en 200 con 21.4, subcampeón en 100 con 10.6, a dos décimas de Esteves).

La temporada atlética de 1962 quedó marcada por dos competencias relevantes: los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Kingston, y el Campeonato Iberoamericano en Madrid. Frente al desafío de las potencias caribeñas, Romero brilló con su triunfo en los 200 metros (21s0) y quedó como subcampeón en los 100 con 10s.4, el mismo tiempo que el primero de los grandes sprinters de las Bahamas, Thomas Robinson. Herrera fue medalla de bronce con 10s.5, dejando fuera del podio al cubano –y luego subcampeón olímpico- Enrique Figuerola. Una vez más, los ases cubanos del sprint se unieron para darle otra victoria a su país, “clavando” los 40 segundos (Herrera-Murad-Romero-Esteves).

Y el Iberoamericano, celebrado en octubre en las instalaciones del Estadio Vallehermoso de la capital española, fue también uno de los más celebrados triunfos de la historia atlética venezolana, que logró el primer puesto en el puntaje de caballeros con 121, aventajando por apenas uno a la Argentina y España. Rafael Romero fue el rey de la velocidad en aquel Iberoamericano con 10s.6 en 100 con un fuerte viento en contra y 21s1 en 200, mientras que el relevo corto terminó segundo, detrás de Brasil.

En el estadio Pacaembú de Sao Paulo, el 1° de mayo de 1963, Rafael Romero consiguió la primera medalla de oro para el historial atlético de Venezuela en los Juegos Deportivos Panamericanos. Fue en una vibrante definición de los 200 metros llanos, donde tanto los controles manuales –como los electrónicos difundidos posteriormente- le dieron los mismos registros a los tres medallistas (21s.23). Romero se consagró allí delante del estadounidense Ollan Casell –luego presidente de la poderosa federación atlética de su país- y de Arquímedes Herrera. Y en la posta 4×100, con el decathleta Héctor Thomas como lanzador, Estéves, Herrera y Romero se unieron para la medalla de plata, detrás de los estadounidenses.

Fue un anticipo de la gesta de Tokio, que también marcó sus últimos pasos en el campo internacional de la velocidad.

Según recordó Prieto “Rafo se recibió en la Escuela Nacional de Educación Física en Caracas, en 1957, como Entrenador en la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos en 1962. Entre 1972 y 1973 cursó estudios de especialización en Administración Deportiva en Köln, Alemania, y a su regreso fue nombrado director de la Escuela Nacional de Entrenadores”.

Su labor como entrenador y dirigente fue intensa. Presidió la Federación Venezolana de Atletismo entre 1973 y 1974, y luego fue jefe de Alta Competencia del Instituto Nacional de Deportes. Ejerció como director de Deportes en los estados de Sucre, Mérida y Yaracuy, entre las décadas del 70 y 90. Recibió las máximas distinciones en el atletismo de su país y en Atletismo Sudamericano. Y el estadio de Maracay ahora lleva su nombre. Su esposa Rosa Rivero, sus hijos y nietos, y toda la comunidad atlética que tanto le admiró, y le admira a través de las distintas generaciones, le han acompañado en este derrotero.

 

La campaña internacional de Rafael Romero

 

1956 Juegos Olímpicos de Melbourne

4 en serie de 100 metros (11.14), 4 en serie de posta 4×100 (42.10) con Bruno-Solórzano-Bonas-Romero

1959 Juegos Centroamericanos y del Caribe, Caracas

4 en 100 (10.6), 2 en 200 (21.93), campeón en 4×100 (42.14) con Bonas-Murad-Esteves-Romero

1959 Juegos Panamericanos de Chicago

6 en 100 metros (10.7), 4 en semifinal de 200 (1.5), 2 en 4×100 (41.1) con E.Romero-Murad-Bonas-R.Romero

1960 Juegos Olímpicos de Roma

6 en cuartos de 100 (11.23), 7 en cuartos de 200 (21.58), 5 en final de 4×100 (40.83) con Bonas-Murad-E.Romero-R.Romero.

1960 Campeonato Iberoamericano de Santiago de Chile

Campeón de 100 (10.3), 200 (20.8) y posta 4×100 (40.3) con Estéves-Murad-E.Romero-R.Romero

1961 Campeonato Sudamericano de Lima

Campeón de 4×100 (41.0) y 4×400 (3:16.0), 4° en 100 (10.9), 6° en 200 (22.8)

1961 Juegos Bolivarianos de Barranquilla

campeón en 200 (21.4), 4×100 (42.0) y 4×400 (3:21.8) 2° en 100 (10.6)

1962 Juegos Centroamericanos y del Caribe, Kingston

2 en 100 (10.4), campeón en 200 (21.0) y 4×100 (40.0) con Herrera-Murad-R.Romero-Esteves

1962 Campeonato Iberoamericano de Madrid

Campeón de 100 (20.6) y 200 (21.1), subcampeón de 4×100 (41.6)

1963 Juegos Panamericanos de Sao Paulo

Medalla de oro en 200 (21.23), medalla de plata en 4×100 (40.71) con Thomas-Esteves-Herrera-Romero

1964 Juegos Olímpicos de Tokio

6 en final de 4×010 (39.53) con Herrera-Murad-Romero-Fusil

Sus récords sudamericanos

100 metros llanos (ele)              10.73    el 7-1-59 en Caracas

100 metros llanos (m)    ig         10.2      el 23-3-61 en Caracas

200 metros llanos (m)    ig         20.8      el 16-10-60 en Santiago de Chile

Posta 4×100 (elec)                    41.11    el 7-9-60 en Roma

40.49    el 8-9-60 en Roma

40.10    el 20-10-64 en Tokio

39.65    el 20-10-64 en Tokio

39.53    el 21-10-64 en Tokio

Posta 4×100 (manual)               40.3      el 14-10-60 en Santiago de Chile

40.0      el 25-8-62 en Kingston

39.8      el 24-6-64 en Caracas

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