Mateo Peña Rueda, hijo del ciclista Víctor Hugo Peña y la campeona mundial de patinaje Erika Paola Rueda, se ha convertido en una promesa de la velocidad colombiana tras dejar el fútbol profesional hace tres años. Actualmente entrena en Bucaramanga y ha logrado destacados resultados en el atletismo nacional e internacional.
De la cancha a la pista de atletismo
Mateo debutó en la pista a los 12 años sin buscar un futuro en el atletismo; sin embargo, la experiencia dejó una sensación que perduró en él. A pesar de brillar como futbolista en clubes como Comfenalco, Real Santander y Alianza Petrolera, decidió cambiar de rumbo al darse cuenta de que el fútbol le exigía frenar, algo incompatible con su velocidad natural.
Con el apoyo y consejo de sus padres, especialmente con la exigencia de asumir responsabilidad por parte de su padre, Mateo decidió dedicarse al atletismo y actualmente entrena bajo la tutela del licenciado Jhojan Medina Ortiz en el Club Correcaminos de Floridablanca, mientras estudia en las Unidades Tecnológicas de Santander.
Resultados que lo consolidan en la velocidad nacional
Con menos de un año de entrenamiento logró medallas en los Juegos Nacionales Juveniles: plata en 200 metros (21.96) y bronce en 100 metros (10.74). En julio de 2025 ganó el Grand Prix Sudamericano Pedro Gálvez Velarde en Lima, Perú, con marcas de 10.73 en 100 metros y 21.78 en 200 metros.
En el reciente Campeonato Nacional Sub-23 en Armenia, obtuvo bronce en 100 metros con 10.57 segundos y oro en 200 metros con 20.90 segundos, tras una cirugía reciente en su pie. Su tiempo en semifinales de 200 metros fue de 20.87, el mejor de la competencia, marcando una nueva etapa en su carrera.
Una carrera con metas claras y apoyo familiar
Mateo expresa orgullo por formar parte de la generación actual de la velocidad colombiana y afirma que sus objetivos son altos, apuntando a representar a Colombia en Juegos Olímpicos y obtener una medalla.
Recibe consejos de sus padres, quienes le recomiendan manejar la presión y disfrutar cada competencia. Su padre Víctor Hugo destaca el privilegio que significa competir; mientras que Mateo prefiere los spikes y sueña con hacer grande la velocidad para el país.
Mateo Peña corre decidido hacia un futuro prometedor, construyendo su propia historia en el atletismo colombiano, mientras su familia observa orgullosa su avance y crecimiento.























